THE TOTAL PROJECT

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"Las fuerzas que mueven el cosmos no son diferentes de aquellas que mueven el alma humana" Lama Anagarika

jueves, 25 de julio de 2013

AL FINAL NO PUDO SER…



Nos quedamos muy cerca, llagamos a 6800 mts y decidimos no seguir más allá.

Breve relato de las últimas jornadas:

Llegamos a C2 con la ausencia de Rosa, que decidió no subir. La primera idea era alcanzar al día siguiente C3, pero el tiempo empeoró y no tuvimos más remedio que pasar dos noches en dicho campo. La segunda jornada por la mañana decidimos subir a C3, el día había amanecido soleado, tras unas 5 horas de ascensión llegamos a C3, muchísimo viento y en cuanto nos metimos en la pequeña tienda de altura comenzó a nevar, las expectativas eran muy malas, a las 8 de la noche seguía nevando y no teníamos más posibilidades que intentarlo de madrugada, la tienda era zarandeada como un juguete por el viento y la nieve se acumulaba de manera alarmante sobre los faldones.

 Decidimos esperar el devenir de los acontecimientos, pero si os cuento la verdad no dormimos en toda la noche, breves cabezadas y rápidamente a observar el tiempo; a las 12 de la noche abrí la pequeña puerta y seguía nevando mientras el viento jugaba con nuestra tienda como un juguete; de nuevo a las 2 de la mañana y la situación era la misma, breve sueño y ¡sorpresa! A las 3 de la madrugada la luna iluminaba todo C3, el vendaval no cejaba pero el cielo estaba limpio y maravilloso.

A las 4 un pequeño grupo guiado por mi buen amigo Iura salió hacia la cima con un grupo de clientes y una media hora después nosotros. La fuerte subida hacia la cumbre se veía iluminada por la luz tenue de los frontales; llevábamos el material indispensable (solamente crampones y piolets ) la cuerda y los arneses descansaban en C2, como siempre. Pertrechados con nuestros plumas y manoplas intentábamos aguantar el terrible viento que llevaba desatado toda la noche, la sensación térmica era terrible y nada más salir comencé a no sentir los dedos de los pies. La bajada hacía el collado era cómoda y de repente sentí un grito, Alex había caído en una grieta que no estaba señalizada, nunca en este lugar me había ocurrido algo así, solo podía ver su cabeza y brazos, afortunadamente consiguió salir por su cuenta, y comenzamos la subida zigzagueando en una tremenda cuesta interminable. Pronto alcanzamos al grupo de Iura, el sol trataba de calentarnos pero era imposible, calculo que el viento era cercano a unos 100 kms por hora y el avance era costoso, el Lenin en esos momentos no nos regalaba nada y cada paso era sufrido como…
El grupo se movía muy lento y todo el mundo se quejaba del frio en manos y pies, por mi parte ya no sentía nada en los dedos de los pies, y comencé a preocuparme seriamente, campo tras campo de nieve continuábamos avanzando hacia el “cuchillo” nuestro siguiente pequeño obstáculo por superar, el huracán arreciaba y en esos momentos me planteé si merecía la pena seguir…

Unas cuantas rampas más… una mirada basto, Alex y un servidor decidimos darnos la vuelta.
Iura y su grupo decidieron continuar hasta la cima, en estos momentos están bajando a dos miembros del mismo en caballo hasta CB desde donde os escribo, con severas congelaciones…

No se si hicimos bien o mal, pero estoy seguro de que hicimos lo correcto. La bajada a C3 desde el “cuchillo” no fue un camino de rosas, Alex y yo caímos más de in par de veces en grietas no señalizadas y en una zona en la que nunca antes había habido peligro, gracias a mi compañero que tirando del asa de mi mochila me saco de una en la que solo me sujetaban los brazos y los bastones.

De vuelta a C3 hable con Alex, el decidió quedarse a descansar en C3 el resto del día, y yo decidí bajar en esa misma jornada hasta CB, locura según algunos. Concerté con Iura que acompañaría a mi compañero en la bajada (por hoy) hasta el C1. Yo llegue al CB ayer a las 9 de la noche después de una jornada interminable… y gracias a eso hoy puedo contaros esta historia…



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