domingo, 30 de septiembre de 2012

PEQUEÑOS ALPINISTAS DE LA VIDA EN BUSCA DE OXIGENO PARA SOBREVIVIR...

El tema de la utilización de oxigeno en el alpinismo siempre ha traído muchas controversias; me considero un defensor de las libertades individuales y creo que cada persona es o debería ser libre para elegir subir una gran montaña con o sin él, mientras se sea respetuoso con el medio ambiente y no se abandonen las botellas utilizadas en los campos de la montaña. Particularmente yo nunca lo utilizare, es mi filosofía…
…pero ahora es otra cuestión la que me incita a escribir, hablo de otro tipo de alpinistas, en este caso niños que viven en uno de los países mas montañosos del mundo, Kirguistán (95% montañas); niños a los que la vida les ha puesto la dura cumbre de “sobrevivir” a serias enfermedades desde una temprana edad, niños la mayoría de los cuales pertenecen a familias nómadas y que viven en ese medio que nosotros tanto amamos pero que sin duda es mucho más duro que en el que la mayoría de nosotros hemos crecido; son nuestros pequeños alpinistas de la vida”.
Como sabréis en la Asociación Española de Alpinistas con Cáncer llevamos un par de años trabajando para mejorar el estado del Hospital Infantil de Bishkek , hacemos lo que podemos, casi sin medios pero con unas ganas tremendas, en concreto hemos realizado nuestras acciones en la planta de cardiología (http://www.alpinistasconcancer.org/2011/09/el-hospital-infantil-de-bishkek.html).
Este año durante la expedición al Pico Pobeda, con la intención de grabar un documental, les visitamos un par de veces y con la aportación de varios miembros de la misma pudimos equiparles con algunas cosas que necesitaban; a su vez comprobamos el estado ruinoso en el que se encontraban los servicios, en ese momento pensamos que intentar mejorarlos era nuestro próximo objetivo. El ultimo día filmamos una pequeña entrevista con la directora de la planta (médicos y enfermeras trabajan prácticamente por amor al arte y a los pequeños, y sin recibir prácticamente ninguna ayuda).
Ayer comencé junto con Nastia a traducir la entrevista, ya que aunque no tengo un mal ruso coloquial, en este tipo de cuestiones me pierdo fácilmente, y cual no fue mi sorpresa al escuchar a la doctora que no tenían “ningún aparato de oxigeno” en toda la planta. Nuestra sorpresa fue mayúscula, ¿una planta de cardiología sin oxigeno medicinal?, no puede ser.
El año que viene volveremos a Kirguistán, a trabajar en sus hermosas montañas, pero nuestro mayor reto será “conseguir oxigeno para nuestros pequeños alpinistas de la vida”.
Ya os iremos avisando que “vías” utilizaremos para intentar conseguir nuestra cima, de momento solo os pedimos que si alguien es docto en este tema y nos puede echar una mano en aconsejarnos, nos vendría de maravilla.
Esta noche he estado investigando y he encontrado equipos portátiles que podrían estar en las habitaciones que lo necesitasen, pero…somos neófitos en este tema.
Necesitamos que gente se una a nuestra cordada…

José Francisco García Romo




miércoles, 26 de septiembre de 2012

MORIR CON LAS BOTAS PUESTAS



Vaya por delante mi tristeza por el accidente ocurrido en el Manaslu en estos días, por la gente fallecida y desaparecida, por los alpinistas que han dejado allí sus sueños y por sus familias.
Pero hoy toca entrar en otro tipo de consideraciones, y es lo que voy a hacer…aunque lo que plasme en este texto no sea lo políticamente correcto, por decirlo de alguna manera.
Siempre he defendido que el alpinismo es una filosofía de vida, que se desarrolle en un marco natural, que lleve consigo un esfuerzo y conseguir unas metas para mi es solo un avatar, no lo considero un deporte, es algo mucho más… deporte implica competición, records, premios, etc.… el verdadero alpinista, no importa su nivel, lo vive, lo siente, lo lleva en la sangre, y se congratula con su esfuerzo; hace poco un gran amigo me dijo “se aprende mas de los intentos que de las cimas conseguidas”.
Ayer fui a visitar a mis padres y lo primero que me dijeron fue: “¿Has visto las noticias?”,” ¿Por qué no lo dejas?” Estoy harto de que solo seamos noticia cuando ocurre un accidente, de que nuestra actividad, nuestro mundo, solo se contabilice por número de muertos y accidentes en los informativos, por supuesto que se debe informar, pero también de las cosas buenas y como casi siempre, de estas solo se encuentran breves reseñas.
En este mundo todo es relativo y cuando hablamos sobre este tema hay que hacerlo con pies de plomo. Hoy en día se habla de masificación en las expediciones, de gente no preparada, de gobiernos que quieren lucrarse con la cuantía de los permisos…y nos olvidamos del hombre, del alpinista, del soñador, del aventurero…hubo un tiempo en el que solo unos pocos podían intentar sus sueños…equipos nacionales, ayudas gubernamentales, etc… ¿Quién es nadie para coartar nuestros sueños?
Empecemos por la masificación, no se puede achacar a esto el número de víctimas en un accidente, la montaña es así, estamos jugando en un terreno de aventura que puede llegar a ser muy hostil y peligroso; en 1990 murieron debido a una gran avalancha cuarenta y dos alpinistas en el Pico Lenin de 7134 mts, la mayor tragedia el alpinismo, ¿sabéis cuantas personas estaban en ese campo? Cuarenta y cinco.
Se reclama a los gobiernos de estos países que limiten los permisos, y pienso que con razón, una cosa es que un gran número de expediciones intenten una montaña y otra la “superpoblación excesiva”, pero ¿no es cierto que las empresas que trabajan en estas montañas, sobre todo las extranjeras, deberían ser la primeras en acotar el número de participantes?
De otra forma, si se suben los permisos o se establecen algún tipo de pruebas o requerimientos estaremos también creando una clase privilegiada…los elegidos para la gloria, ¿son sus sueños más importantes que los de los demás? o ¿los pioneros no se la jugaban? ¿dónde queda la aventura y el intento de superación personal?
Y creo que la mayoría de las veces nos olvidamos de los más importante, LA LIBERTAD, nuestro derecho a no depender de un establishment que pueda controlar y a su vez acceder a todo.
Es nuestra vida, nosotros decidimos, y quiero sentirme libre de que montaña intentar y que riesgo correr….el día que perdamos esto, entonces si será un verdadero deporte…ojala tarde en llegar.
A nivel personal preferiría morir en mis montañas que en la cama de un hospital, y se bien lo que digo… “EL RIESGO QUE ASUMIMOS NO ES MAYOR QUE EL DE VIVIR”.
Por todos aquellos que murieron con la botas puestas, y en recuerdo de Dasha fallecida en el Pobeda en este verano.

José Francisco García Romo